Este Diccionario de
la Academia que está habitualmente ahí detrás en su atril del forillo lo tengo hoy
entre las manos porque así de gordo, Rosa, tiene que ser ese manual o libro gordo de
Petete que, en vísperas de vuestra visita de abril me has pedido de consejitos para no
hacer el ridículo en la feria de Sevilla.
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Empiezo por decirte que es la feria, Rosa, en singular, y no las ferias,
éste es el primer consejo, no digáis nunca las ferias, porque entonces los sevillanos
van a notar a chorros que no sois precisamente paisanas de Curro Romero. El segundo
consejo es que, por favor, no digáis faralaes al traje de gitana o de flamenca. Que por
cierto es el único traje regional español que tiene moda y con el que los gustos cambian
cada año. Los trajes de otras regiones se heredan de abuelas a nietas, pero aquí menudo
pitorreo le iban a armar a la que saliera con el traje de flamenca de la abuela...
Para no
dar la nota por fa, por faralaes, la única palabra que empiece por fa y se puede decir en
feria es farolillo. Aquí los faralaes son, gracias a Dios, volantes, faldas de volantes.
Que debéis cuidar si os subís en un coche de caballos, que es como se llama eso que tú,
Rosa, antes de aprender mi manual le llamaba calesa. Aquí nadie va en calesa, eso lo
dejamos para Sarita Montiel en el relicario, que va en calesa pidiendo guerra. A la
calesera es una forma de enganche que ya os explicarán el domingo. Aquí se va en coche
de caballos, que los hay de cien nombres, piter, vis a vis, sociable, carretela, pero ya
los aprenderéis el domingo en la exhibición de enganches. Ah, y si cogéis un honrado
coche de caballos de alquiler, aunque en realidad es un milord, no es extrañe si os dicen
que vais en un pesetero.
En las
casetas, que lo sepáis, no hay jolgorio, sino, en todo caso fiesta. O mejor, diminutivo,
una fiestecita. O un flamenco. Si os invitan a un flamenco, no os creáis que os van a dar
un Canales o un Cortés para vosotras solas. Se sobreentiende que os invitan a una
fiestecita flamenca por la noche en la caseta. ¿Qué más? Ah, sí, que no son unos
vinos, sino una copa de fino o una caña de manzanilla, que se está imponiendo como el
vino de la feria. Feria en la que, bromas aparte, todo cabe, porque no debéis olvidar que
es tan universal porque la fundaron un vasco y catalán.
Antonio Burgos |
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